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El Oso Bruno en la prensa europea

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El crimen perpetrado contra mi rivalizó incluso con el fútbol por las ocho columnas de la prensa alemana y europea, en plena celebración del mundial de 2006. Estos son algunos ejemplos recopilados en su página internet por la Deutsche Welle: "El oso ha muerto. ¡Viva el oso!", tituló, algo simplón, el diario germano Der Tageszeitung. "Muerte de un rebelde", prefirió decir el nada rebelde Die Welt. "Era un oso en sus mejores años", recuerda, al parecer sin haber encontrado nada mejor que decir, el Süddeutsche Zeitung. "Es un disparo a nuestro corazón", se lamentó cursi y dramáticamente el sensacionalista Bild. "¡Oso muerto! Hombre, ¿por qué?", se preguntaba, hipócrita, otro amarillista, el Berliner Zeitung. "Bruno asesinado. Él dio la orden de disparo", escribió, admonitorio el Berliner Kurier, bajo una foto del ministro de Medio Ambiente de Baviera.  "De donde residen los osos, que se retiren los hombres", escribió el...

El Oso Bruno, la tragedia de un outsider

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Durante meses sufrí una persecución atroz. Como al áspero criminal de algún mal western, me querían vivo o muerto. Era el primer oso que vagaba libre en Alemania desde 1835. Había sido liberado por el gobierno de la provincia italiana de Trentino para tratar de repoblar los Alpes con nosotros los osos, animales ya casi extintos en Europa, que hace 300 años abundábamos en el viejo continente y a los que se nos ido aniquilando poco a poco. La idea era que yo no saliera de los confines del Alto Adigio, pero me rebelé y decidí cruzar la frontera italiana con Austria y durante las siguientes siete semanas viví una existencia idílica atravesando un total de 300 kilómetros entre los Alpes del Tirol austriaco y Baviera. Oso a fin de cuentas, me dediqué a cubrir mis necesidades alimenticias de carnívoro irremediable que soy con un par de docenas de ovejas, algunas cabras, un buen cuarteto de gallinas y, de postre, degusté la rica miel de los apicultores de la región. Pero, a diferencia del famo...